Se han difundido imágenes de los efectos prácticos que
en el tejido social del País vecino (Portugal) ha tenido y tiene la actual
política comunitaria, por orden de la mal llamada TROIKA (BCE. FMI, y C.E), y en orden, dicen, a
equilibrar su economía.
No es muy distinta la situación a la de acá. Quizá, en
el País vecino, los efectos reales de crisis ajenas, sean más visibles. Son
efectos aterradores; desahucios, despidos, paro, recortes, etc, y miles de
ciudadanos a la calle. A dormir bajo el techo de un cartón de oportunidad, sin
perspectiva alguna de intervención y amparo gubernamental. ¿Qué es esto? Una
realidad no negada por nadie. Una realidad muy cercana, que nos toca de lleno,
dado que los remedios ordenados desde los mandamases europeos, son los mismos
en todas partes: Grecia, Chipre, Portugal, Irlanda ¿España…? SEIS millones de parados
y paradas, ratifican lo dicho. No hay empleo. Se fugan parte de los capitales. Se
exportan cerebros, investigadores de primera línea, estudiantes de rendimiento
superior. Se defrauda a espuertas. La corrupción atraviesa todo tipo de
entramados representativos, políticos, económicos y también los demás. Se destruye a mansalva el empleo de
base. ¿Para qué arriesgar los dineros, quien los tenga, en aventuras, cuyo
futuro depende de los mercados del momento? Es mucho mejor, invertir en BONOS, en ¿Deuda
Soberana? a plazo fijo y rentas aseguradas por la comunidad censada estatal.
Pero: Basta. Ya es suficiente. ¿Es necesario imitar al
Sr. Parado italiano, que pistola en mano, intentó cobrar en efectivo al sistema
los daños no negados por nadie? Es necesario que no se duerman en los laureles
de las poltronas ¿Representativas? los comendadores mercenarios de los Cónsules
Comunitarios -TROIKA- en su afán de hundir cada vez más la patera social, por
aquello de salvar a unos pocos (banca, incluida, claro) del naufragio general
vigente.
Deben, Ustedes, dar ejemplo de manera inmediata: Abran
las puertas a la pobreza, la marginación y la exclusión social. Abran las
puertas en turno de noche también, de los Parlamentos, edificios oficiales de
cualquier naturaleza, los Ayuntamientos, donde tengan cabida de manera
provisional los galeotes del momento, en los cajeros bancarios; cabinas de
teléfono, las vías públicas, los cartones de desecho. También las Iglesias en
general sin distinción de credo. Donde, así mismo, y a cuenta de la comunidad,
los bancos y las haciendas públicas se asegure el plato diario de los de
cuchara, pan, y agua, para aquellas víctimas involuntarias del desmantelamiento
social masivo, justificado, en conseguir equilibrios, siempre inestables, de
los ¿Déficits de todos los colores? En realidad, son déficits eternos, nunca se
arreglan; así son las realidades cara vista, de la supervivencia diaria de
cientos de miles de familias, sin cobertura alguna, ni subsidio que les ladre,
de momento.
Es hora de levantarse. Es hora de no mendigar. Es hora
de poner cara de ¡BASTA YA! Es hora de exigir, que los banqueros y sus bancos,
los usureros en general, los políticos de riñón a salvo por cuenta ajena,
rompan las ALCANCÍAS, renunciando a lucrarse a mansalva legal e ilegalmente, siempre
a los efectos de asumir la solidaridad debida social, no la caridad. No se
quiere caridad, Se quiere justicia, dignidad y el respeto social debido a los que
han sostenido el país en las últimas décadas.
Es hora de mirar a la cara de los que pregonan, sin
reserva alguna, las excelencias de las podas sociales generalizadas, sin
soberbia, pero con una firmeza de acero. Mirar para otro lado, induce a pensar,
que la marmita social puede y debe seguir encallada, pero en cualquier momento
puede estallar, con efectos, imprevisibles y desde luego, quizá poco
agradables. Quizás.
FEDE GARCIA
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