LAMPEDUSA,
TARAJAL, CEUTA, MELILLA, PATERAS, VALLAS, MURALLAS, ALAMBRADAS DE ESPINO
MILITARIZADAS, y LA INFANTA ENCAUSADA
ya casi no son noticia, SALVO la señora Cristina.
Apenas
breves apuntes en la esquina de una prensa domesticada, en general, en función
del común denominador del dinero y el interés por el morbo social más obtuso.
Doscientos o trescientos allá, 11 más allá, siete o nueve, ahí, en la esquina,
y sigue la cuenta de cadáveres de seres humanos que abonan las estadísticas de
los suicidios inducidos por la miseria, la pobreza, la enfermedad, las guerras,
el hambre, ante los caciques de conciencia tetraplégica, que blindan y
reblindan unas fronteras artificiales frente al supuesto acoso vergonzante de
la necesidad de luchar por la propia supervivencia. ¡Son simples dramas, dicen…¡
¿Hay que hacer algo…?
Más
vallas, más alambres, más altura, más dinero para detectar incluso en la
oscuridad el movimiento imparable del hambre, no parece que sean suficientes…
Los movimientos migratorios inducidos, provocados o naturales, han sido y
siguen siendo los motores de la diversidad humana en todos los órdenes. No se
puede negar. Oponerse – ya casi
militarmente – a que el hambre se liquide por cuenta propia a las puertas
de nuestras costas, de nuestras casas, de nuestras escuelas, de nuestras
culturas, de nuestros hospitales, es una vez más, una causa perdida de
antemano.
No
basta con recoger a los supervivientes y tasarlos: Subsaharianos, mujeres,
mujeres embarazadas, menores… refugiados de guerras que parecen imposibles,
pero que son reales. No basta. Porque, aún habiendo logrado acceder a las
cercas de la fortuna, no san tratados como afortunados en casi ningún caso. Se
les recluye cautelarmente en las majadas de los CIEs (Centros de Internamiento para Extranjeros)
¿Se les documenta? ¡No! Se les esparce a boleo por el país, o se les remite al
país de origen, procedencia, o cercanía pactada, a cambio de unos cuartos por
el servicio.
Las
reacciones políticas locales ante estas realidades son puros lamentos al
viento. Siempre son materia de un titular en la prensa escrita, hablada o
televisada. Nada más. Y a otra cosa. Nadie habla de alterar, modificar,
adecuar, modernizar, humanizar, unas legislaciones sancionadoras, punitivas y
restrictivas, que en materia de extranjería, asilo y refugio, siguen siendo un
corsé mortal para muchos seres humanos, que pagan con su vida, un día si y otro
también, la osadía de pretender sobrevivir fuera de donde nacieron.
Es
sorprendente –al contrario que en la anterior realidad- que por estas tierras
se ensalce el enjuiciamiento de una señora de sangre roja que dicen que es
princesa del momento y, ¿por tanto? digna de ser bien tratada, ya que su madre
es de procedencia griega, su padre nació extramuros y lo instalaron con calzador
en la poltrona de una monarquía, que estaba vacía por la espantada de su
anterior propietario, abuelo por cierto, del actual titular de la misma.
Es
sorprendente, que ante un simple encausamiento judicial, se desplieguen 200 o
300 agentes de Policía, Guardia Civil, Bomberos, CNIs varios, ¿También la Legión …? todo por cuenta de
la casa común. La supuesta inseguridad de esta señora investigada y todavía no
acusada de delito alguno, aunque sí encausada, no merece tanto despliegue ni
atención, ni publicidad alguna, porque pagamos todos. Horas y horas de debates
a favor y en contra, de informativos a todas las horas y en cualquier momento y
medios. También, y por sorpresa, a última hora, 200 periodistas acreditados
para informar de una simple comparecencia para declarar. No. Simplemente NO.
Cumpla
Usted, señora, con sus obligaciones, y déjennos en paz. Porque toda esta
parafernalia de teatrillo, no es digna, si la comparamos a la atención que se merecen los últimos muertos
en las alambradas de Ceuta, Melilla, las fosas marianas de Gibraltar,
Lampedusa, o cualquier otro lugar.
No
hay ningún periodista acreditado, ante el ¿DESCARTE? De inmigrantes no aptos
para nadar. Es más que injusto, inhumano, alucinante. ¿Quién les despide con un
DESCANSAR EN PAZ, POR FIN y A VUESTRO PESAR?
Señora
Cristina: Deje Usted sus laureles en casa, cumpla con sus deberes legales y,
acredítese solidariamente ante las víctimas de nuestras fronteras
SOS
RACISMO ARABA.
ONGI
ETORRI.
HAFIDA
MESBAH, MOHAMED HALILOUI, SANTI PIZARRO.
ISABEL
GARCIA, RAYMOND MANZANO.
Vitoria-Gasteiz,
a siete de febrero del año dos mil catorce.