domingo, 9 de febrero de 2014

LAMPEDUSA, TARAJAL, CEUTA, MELILLA, PATERAS, VALLAS, MURALLAS, ALAMBRADAS DE ESPINO MILITARIZADAS, y LA INFANTA ENCAUSADA ya casi no son noticia, SALVO la señora Cristina.

Apenas breves apuntes en la esquina de una prensa domesticada, en general, en función del común denominador del dinero y el interés por el morbo social más obtuso. Doscientos o trescientos allá, 11 más allá, siete o nueve, ahí, en la esquina, y sigue la cuenta de cadáveres de seres humanos que abonan las estadísticas de los suicidios inducidos por la miseria, la pobreza, la enfermedad, las guerras, el hambre, ante los caciques de conciencia tetraplégica, que blindan y reblindan unas fronteras artificiales frente al supuesto acoso vergonzante de la necesidad de luchar por la propia supervivencia. ¡Son simples dramas, dicen…¡ ¿Hay que hacer algo…?

Más vallas, más alambres, más altura, más dinero para detectar incluso en la oscuridad el movimiento imparable del hambre, no parece que sean suficientes… Los movimientos migratorios inducidos, provocados o naturales, han sido y siguen siendo los motores de la diversidad humana en todos los órdenes. No se puede negar. Oponerse – ya casi militarmente – a que el hambre se liquide por cuenta propia a las puertas de nuestras costas, de nuestras casas, de nuestras escuelas, de nuestras culturas, de nuestros hospitales, es una vez más, una causa perdida de antemano.

No basta con recoger a los supervivientes y tasarlos: Subsaharianos, mujeres, mujeres embarazadas, menores… refugiados de guerras que parecen imposibles, pero que son reales. No basta. Porque, aún habiendo logrado acceder a las cercas de la fortuna, no san tratados como afortunados en casi ningún caso. Se les recluye cautelarmente en las majadas de los CIEs  (Centros de Internamiento para Extranjeros) ¿Se les documenta? ¡No! Se les esparce a boleo por el país, o se les remite al país de origen, procedencia, o cercanía pactada, a cambio de unos cuartos por el servicio.

Las reacciones políticas locales ante estas realidades son puros lamentos al viento. Siempre son materia de un titular en la prensa escrita, hablada o televisada. Nada más. Y a otra cosa. Nadie habla de alterar, modificar, adecuar, modernizar, humanizar, unas legislaciones sancionadoras, punitivas y restrictivas, que en materia de extranjería, asilo y refugio, siguen siendo un corsé mortal para muchos seres humanos, que pagan con su vida, un día si y otro también, la osadía de pretender sobrevivir fuera de donde nacieron.

Es sorprendente –al contrario que en la anterior realidad- que por estas tierras se ensalce el enjuiciamiento de una señora de sangre roja que dicen que es princesa del momento y, ¿por tanto? digna de ser bien tratada, ya que su madre es de procedencia griega, su padre nació extramuros y lo instalaron con calzador en la poltrona de una monarquía, que estaba vacía por la espantada de su anterior propietario, abuelo por cierto, del actual titular de la misma.

Es sorprendente, que ante un simple encausamiento judicial, se desplieguen 200 o 300 agentes de Policía, Guardia Civil, Bomberos, CNIs varios, ¿También la Legión…? todo por cuenta de la casa común. La supuesta inseguridad de esta señora investigada y todavía no acusada de delito alguno, aunque sí encausada, no merece tanto despliegue ni atención, ni publicidad alguna, porque pagamos todos. Horas y horas de debates a favor y en contra, de informativos a todas las horas y en cualquier momento y medios. También, y por sorpresa, a última hora, 200 periodistas acreditados para informar de una simple comparecencia para declarar. No. Simplemente NO.

Cumpla Usted, señora, con sus obligaciones, y déjennos en paz. Porque toda esta parafernalia de teatrillo, no es digna, si la comparamos a  la atención que se merecen los últimos muertos en las alambradas de Ceuta, Melilla, las fosas marianas de Gibraltar, Lampedusa, o cualquier otro lugar. 

No hay ningún periodista acreditado, ante el ¿DESCARTE? De inmigrantes no aptos para nadar. Es más que injusto, inhumano, alucinante. ¿Quién les despide con un DESCANSAR EN PAZ, POR FIN y A VUESTRO PESAR?

Señora Cristina: Deje Usted sus laureles en casa, cumpla con sus deberes legales y, acredítese solidariamente ante las víctimas de nuestras fronteras

SOS RACISMO ARABA.
ONGI ETORRI.
HAFIDA MESBAH, MOHAMED HALILOUI, SANTI  PIZARRO.
ISABEL GARCIA, RAYMOND MANZANO.


Vitoria-Gasteiz, a siete de febrero del año dos mil catorce.